Tu crítico interior. De la autocrítica a la autoestima.

20/09/2016

 

DE LA AUTOCRÍTICA A LA AUTOESTIMA Aunque tu crítico interior te haya dicho hasta ahora lo contrario, estás bien tal como eres. Con todo lo que forma parte de ti. Naciste como algo de gran valor y nunca podrás ser otra cosa. Jamás. Tu gran valor no tiene nada que ver con tu conducta ni con tu rendimiento. Es la base de tu persona. Algo que no puedes perder. Por eso no tienes que esforzarte por ser valioso. Ya lo eres. Eres una joya de valor incalculable. Y eso no puede cambiarlo ningún error que hayas podido cometer. Permítete ser como eres. Con todo lo que comporta. Eres (igual que todos los demás). Puedes hablar a voces, en voz baja y en todos los tonos intermedios. Tienes seguridad, pero a veces no. Eres amable, pero a veces te comportas de otro modo. Y tienes que valorar y estimar todo lo que eres. También lo que no le gusta a tu crítico interior. Todo forma parte de ti y merece tu consideración. Todas las facetas de tu personalidad se merecen tu estima. Sobre todo las que a veces llamamos puntos flacos o defectos. A medida que, poco a poco, te vayas liberando de tu crítico interior, notarás que tu autoconfianza aumenta.

 

FALTA DE AUTOCONFIANZA SE ORIGINA EN LA CABEZA La autoconfianza no se produce artificialmente ni se desarrolla sólo a base de mucha práctica. Es el núcleo de tu personalidad. Siempre está ahí. No obstante, puede ocurrir que tu autoconfianza natural esté tapada. Imagínate una manta oscura sobre ella. Esa manta oscura es tu propio rechazo. Cada vez que te criticas o te regañas, estás tapando tu autoconfianza natural. Y sientes que te embargan la inseguridad, la parálisis, el abatimiento o la indefensión. La autoconfianza es el núcleo de nuestra personalidad. Desgraciadamente, la mayoría de la gente se ha acostumbrado tanto a esa manta oscura que ya apenas la nota. Muchos piensan que es muy normal no tener una buena opinión de uno mismol. El propio rechazo se origina en nuestra cabeza, en nuestros pensamientos. Y puede variar de intensidad. En su forma más inocua es una ligera insatisfacción con uno mismo. Hemos hecho o dicho algo y pensamos: «Oh, no, acabo de meter la pata» o «¿por qué lo habré dicho? Tendría que haberme callado». Tu autoconfianza depende de cómo te juzgues. Cada vez que alguien nos critica, nuestros sentimientos se enfrían un poco. Nuestro ánimo decae. Si esto ocurre con frecuencia a lo largo del día, nos ponemos de mal humor.

 

. EL CRÍTICO INTERIOR Y SUS EFECTOS DEVASTADORES Ese torrente de pensamientos de rechazo tiene un nombre. Y también tiene cara. Es el crítico interior. Este concepto se ha impuesto en amplias corrientes de la psicología. El crítico interior es un torrente de pensamientos que se dirige a nosotros como si fuera una voz interior. Puede que ahora estés pensando si tú también tienes un crítico interior. Para descubrirlo sólo necesitas atender a tus pensamientos cotidianos. ¿Qué piensas cuando has cometido un error? ¿Cuando has olvidado algo o algo te ha salido mal? ¿Te lo recriminas? Si la respuesta es afirmativa es que tu crítico interior te está hablando. El crítico interior está hecho de pensamientos con los que nos hacemos reproches. Existe un método muy sencillo para hacer que el crítico interior se manifieste. A menudo basta con que te mires en el espejo, preferiblemente por la mañana, justo al levantarse. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando tu cara aparece en el espejo del cuarto de baño? Algo como esto: «¡Oh, no, ¡qué aspecto! Así no puedo salir de casa». Esa chachara nos resulta tan normal que a menudo ni siquiera la notamos. Pero, aun así, es muy eficaz. Te lo repito: cualquier crítica a nosotros mismos sabotea nuestra autoconfianza.¿No te gusta tu aspecto? Entonces es que tu crítico interior no para de reprenderte. El crítico interior está en posición de hablarnos tanto en primera persona (yo) como en segunda persona (tú). Si has hecho algo mal, tu crítico interior puede enviarte un pensamiento en primera persona: «¡Pero qué torpe soy!». O puede utilizar la segunda: «¡Mira que eres torpe!».. Si no tienes la certeza de que sea tu crítico interior el que ronda por tu cabeza, presta atención a cómo te sientes. Cuando tu crítico suelta sus comentarios, te hunde. Te sientes tenso, deprimido o inseguro. Seguramente podrás reconocer sus manejos en tu interior. El crítico interior sepulta nuestra autoconfianza. Para conocer mejor al crítico que llevamos dentro, te será muy útil la descripción de cómo realiza su trabajo, el cual te presento a continuación. Sabrás enseguida la que arma en nuestro interior. Nuestro crítico interior... ...nos increpa, a menudo con palabras hirientes («¡Mira que eres idiota!»); ...nos desanima y sabotea nuestros planes («Es imposible», «¡nunca lo conseguiré!»); ...nos compara con otras personas y tenemos las de perder («Es más guapa que yo, gana más dinero, es más popular y encima tiene una casa más grande»); ...nos restriega por las narices antiguos fracasos y errores («Qué vergüenza pasé en el restaurante, manché todo el mantel. Y ayer, ¡cómo balbuceé en la entrevista! ¡Qué manera de hacer el ridículo!»); ...controla la impresión que causamos a los demás y nos ordena cómo debemos comportarnos («Tengo que reprimirme y no hablar tanto», «no tengo que ser tan dominante»).

 

NO CREAS TODO LO QUE SE TE PASE POR LA CABEZA El lema general del crítico interior es el siguiente: no haces nada bien y tienes que hacer algo para mejorar. Es monotemático, siempre machacando con que no es suficiente y lo mucho que te falta. La chachara habitual del crítico suena indiscutible y convincente. Y posiblemente por eso nunca has dudado de esos pensamientos. Pensabas que tú eras realmente como te decía tu crítico. Pero eso no es cierto. No conocerás la verdad sobre ti mismo por lo que él diga. Sólo sabe criticar, desaprobar y menospreciar. Tu crítico interior no te dice la verdad. Sólo sabe criticar, desaprobar y menospreciar. A tu salud mental y a tu autoconfianza les conviene enormemente que reconozcas a tu crítico interior.

 

Estrategia de autoafirmación: sosegar al crítico interior

 

1. Aprende a conocer a tu crítico interior y averigua cómo y cuándo suelta sus comentarios. Cuanto mejor lo conozcas, más fácil te resultará seguir los demás pasos de esta estrategia.

 

2. Prepárate lo mejor que puedas para la situación o la entrevista que te resulten incómodas. Una buena planificación puede darte mucha seguridad.

 

 3. Fíjate bien en todos los pensamientos que te causan inseguridad. Si tu crítico interior te explica, por ejemplo, cómo podrías hacer el ridículo, pon freno a esas ideas. Interrumpe ese caudal de pensamientos y piensa deliberadamente en algo mejor. Por ejemplo, imagina cómo resuelves el asunto.

 

4. Si en tu cabeza aparece un comentario crítico, pasa de él. No luches contra tus pensamientos ni los maldigas. Limítate a dirigir tu atención a otra cosa. Con eso basta. Di «no, gracias» y cambia de canal. Dedícate a otra cosa o imagina cómo resuelves con éxito el asunto. Si, a pesar de todo, no consigues quitarte de encima a tu crítico, coge papel y lápiz y anota sus comentarios, palabra por palabra. En la parte superior de la hoja escribe: «Mi crítico interior dice de mí lo siguiente». No volverá a echarte en cara lo que hayas escrito, puesto que eso ya puedes leerlo.

 

 5. Poco antes de que llegue el momento, tu crítico interior intentará volver a abrirse paso para emitir su opinión. Y eso significa de nuevo lo siguiente: no prestes atención a lo que te causa inseguridad. Concéntrate en lo que tengas que hacer en aquel momento. Adopta concienzuda y tranquilamente tu postura regia. Respira profundamente y disfruta de la dignidad que irradias. Es normal que una situación poco habitual nos altere. Eso no es un mal síntoma. Estando alterados también podemos hablar con seguridad y ser convincentes.

 

6. Cuando todo haya acabado, puedes dejar hablar hasta por los codos a tu crítico. Pero recuerda: no creas ni una palabra de lo que te diga. Él no puede valorar tu actuación. Sólo sabe criticarte. De todos modos, no te extrañe que siga callado aunque le hayas dado rienda suelta. Probablemente te soltará sus comentarios cuando no estés tan alerta. Esta forma de tratar al crítico funciona siguiendo el principio de la aceptación y el control. Tú aceptas que tu crítico interior se manifestará y te preparas para ello. Prestas atención a los pensamientos que te rondan la cabeza y, cuando él empieza a hablar, no te enfadas ni lo maldices. Simplemente lo ignoras. No haces caso de su chachara. Te das media vuelta, sin luchar. Con eso basta. No obstante, es bueno saber que algunos críticos interiores pueden ser muy insistentes y repetir continuamente el mismo discurso. En ese caso te será muy útil la cuarta estrategia de autoafirmación, la obstinación educada. No creas ni una palabra de lo que tu crítico interior diga y dedícate a cosas mejores. Siempre. El método más sencillo para domar al crítico interior es no prestarle atención.

 

Y recuerda no compararte con nadie.....tú eres único. Exactamente igual que todos los demás.

 

 

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